Valentín Vallhonrat

SUEÑOS DE ANIMAL, EL SUEÑO ETERNO

Valentín Vallhonrat

24.10.2026 – 09.01.2027

Tras el Premio Cecil Beaton de 1984 y el trabajo “Enseñar al que no sabe” de 1986 esta sería mi primera serie. Data del año 1988. Se expuso por vez primera en el Museo de Zoología del Parque de la Ciudadela de Barcelona en “la Primavera Fotográfica de Cataluña” del año 1992.

 

El encuentro con estos animales supuso una confrontación radical con mi mente, disipada desde niño. Educado en la idea de un mundo natural y salvaje, con animales que hablan y se comportan como humanos, pobladores de las fábulas de Esopo, de los cuentos de Perrault, de los de los hermanos Grimm y de Hans Christian Andersen y de las películas de Walt Disney donde los animales piensan como seres sabios. El encuentro con los animales muertos y disecados y, en algunos casos, despeluchados, me permitió fabular sobre el principal motor de la civilización blanca, temerosa de la muerte y por tanto de la vida. Y así formular un cuento en imágenes sobre nuestra civilización ansiosa por hacer creíbles los avatares con los que sustituimos la experiencia de la realidad, los Museos de Ciencias de entonces y la obsesión por fabular sobre el sueño de eternidad que plantean las instituciones creadas a tal efecto.

 

La serie persigue hacer efectivo el sueño de eternidad mediante la fotografía, la mejor y más preciosa simuladora, notaria fehaciente de las suplantaciones que fabrican nuestras inagotables mentes. En esta exposición en la Galería Blanca Berlín, me parece oportuno añadir al título de 1988, “El sueño eterno”,

 

Valentin Vallhonrat, 2026.

Desde el año 1983, la cámara de Valentín Vallhonrat ha indagado de manera directa y concienzuda  sobre cómo se construye la imagen del mundo. La imagen de aquello que llamamos lo real,  la realidad.

La naturaleza, la vida salvaje, el poder, la gloria y la decadencia, el rostro humano y la expresión de sus emociones, los símbolos que representan las Culturas dominantes de nuestro planeta desde los ornamentos al armamento. Para ello ha seleccionado alguna  de las construcciones culturales de la humanidad, desde un punto de vista cercano al del investigador antropólogo más que al de un predicador.