Luis González Palma. RECORTADA

…una isla hecha de agua

 
25.05.2024 – 27.07.2024

 

PHotoEspaña 2024

 

Todo, absolutamente todo lo que hago, lo hago con ese fin. Ser una isla de agua en un mar violento y calmo. Convertirme en algo que se disuelve, formar parte de la mente del mundo. Necesito esa aventura, la inmensa y profunda experiencia de naufragar y salir ileso.

Luis González Palma

Con estas palabras el autor guatemalteco nos sitúa frente a una colección de imágenes que resumen su reflexión sobre la mirada, la historia, la introspección y la representación de lo no visible. Una fotografía meditativa que juega con los sentidos y donde la palabra cobra protagonismo, transitando indistintamente entre la figuración y la abstracción. Luis González Palma nace en Guatemala en 1957. Después de finalizar la carrera de Arquitectura, su interés por el arte, la pintura y la fotografía le llevaron a profundizar en estos campos. Su larga trayectoria como creador le ha llevado a convertirse en uno de los artistas más relevantes del ámbito latinoamericano. Para este autor, la imagen poética es una experiencia ritual, una pausa en el tiempo, un consuelo. El misterio y el asombro sostienen la aventura visual en la que Luis González Palma navega diluyendo su mirada en un océano de silencio.

MĀYĀ

El proyecto versa en torno a la idea de concebir la realidad como ilusión. No vemos lo que vemos, vemos lo que necesitamos ver. Toda realidad es una ilusión y toda representación será, por tanto, una doble ilusión.

UNA LUZ QUE TIEMBLA

La Luna, este cuerpo celeste, no solamente ha iluminado la mente de científicos y astrónomos a lo largo de la historia, también ha sido la fuente de la que ha brotado gran parte de la poesía y forma parte del imaginario simbólico desde el inicio de la humanidad. Pero la Luna no es solamente nuestra compañera celeste, es, podríamos decir, un cuerpo vivo, en constante cambio, interactuando con la Tierra de forma recíproca. Un ejemplo de ello es su actividad sísmica . Desde que el programa espacial de EEUU toco suelo lunar, se colocaron diversos sismógrafos que han ido registrando movimientos sísmicos lunares denominados “lunamotos”. Estos movimientos pueden ser superficiales, de profundidad media o de gran profundidad. Esto significa que nuestro satélite de 4,510 millones de años sigue transformándose. Es geológicamente activo, es decir, un cuerpo celeste en constante evolución y cambio. La idea de este proyecto es sustituir el lugar de los epicentros de los lunamotos registrados, por una oculta sonoridad; transformando un acto de liberación de energía en uno de carácter simbólico y poético. Para ello se han trasladado las referencias geográficas de los epicentros a una tarjeta que al perforarse activa el dispositivo de una caja de música.

LOS HUESOS DEL AGUA II

La idea es crear una obra en comunión con el viento y la naturaleza, en donde la subjetividad del creador no se imponga, en donde lo que se registre sea la contingencia de nuestra propia vida. La evocación de un haiku, “huesos de aire, el colibrí descansa, la rama tiembla”, me sirve de inspiración para esta serie.

…UNA ISLA HECHA DE AGUA

Siempre hay algo que está más allá en toda representación. Algo que se nos escapa para siempre. Dentro de este “más allá” está la superficie que toda fotografía contiene, un espacio que por mínimo que sea siempre esconde algo, alberga un misterio invisible al ojo desnudo, contiene materia simbólica que registra las huellas del tiempo, los gestos y la memoria táctil de nuestros cuerpos. Es el contenedor de un universo de imágenes elocuentes pero extremadamente sutiles. En general se podría decir que toda imagen es un dispositivo permanentemente abierto a la imaginación desde donde se establecen relaciones poéticas/simbólicas con el mundo exterior, es materia viva, mutable, siempre en proceso de cambio; un espacio intermediario, no solamente con nuestra limitada mirada, sino también con nuestro cuerpo, nuestros gestos, nuestra huella y nuestro mundo. Un espacio abierto para condensar el azar, siempre imprevisible. Por otro lado, toda foto familiar (que es lo que cuenta en este proyecto), concentra nuestra historia personal y nuestra intimidad emotiva, contiene una relación siempre enigmática. Digo esto ya que es el receptáculo de un ritual en donde la caricia, la presión de los dedos o la huella de un beso quedan registradas cada vez que las tocamos, las acariciamos o las rozamos con nuestros labios. Con este proyecto intento visibilizar los aspectos invisibles que toda superficie fotográfica contiene: huellas que laten en cada imagen, aspectos gestuales que somos incapaces de acceder cuando vemos una fotografía a simple vista. La idea es hacer visible a través de tecnología óptica la historia táctil, gestual y corporal concentrada en una foto.

UN PÁJARO DE PIEDRA

Hacer coincidir dos historias, dos tiempos, dos situaciones distantes entre sí. Crear una especie de ceremonia efímera con la mirada: la de unir simbólicamente dos deseos que vagan por el mundo por caminos distintos. Percibir en un breve instante los vestigios de un silencioso juego, el de alguien que se asombra ante el encuentro de una mirada adulta con su mirada infantil, la inquieta, la que lleva la inocencia del mundo en sus hombros, la que hace que la naturaleza pueda latir en nuestra mente.

Una mirada desde la que se puedan imaginar puentes, puntos de unión, contactos efímeros. Encuentros en donde se cuenten secretos en silencio, como si en ellos se volvieran a dar vínculos profundos y antiguos. Encuentros sin presión, carentes de espasmos, en donde solo existe un leve roce casi imperceptible.

Mi búsqueda no es solo la del encuentro entre dos ramas distantes entre sí. Mi verdadera búsqueda es la del encuentro entre mi mirada y el milagro de la vida, entre mi obra y la mirada del espectador; dos naturalezas que se unen a partir de una experiencia visual y emocional cargada de sensibilidad. Cómo la de un ciego que descifra un texto a partir del roce de sus dedos. Mi deseo es el de establecer un diálogo poético a partir de lo inesperado, el de generar una imagen que estimule nuestra imaginación.

Al final, este proyecto es la metáfora del encuentro con uno mismo y con el otro, con lo otro, con lo distinto, con lo ajeno y con lo propio. Por cierto, ¿en que sueña un pájaro de piedra?

CANTO DE QUETZTAL

El mundo onírico enriquece nuestra imaginación. Tiene la capacidad de generar momentos de ensoñación, de profundo contacto con aspectos de la vida que permanecen invisibles. El canto de un ave, algo profundamente efímero, es parte de él; deja en quien lo escucha una huella poética, es alimento para nuestro espíritu, un consuelo, ya que es símbolo de vida, de libertad y de gozo. El quetzal, un ave que habita en mi país, Guatemala; ha sido considerado desde los antiguos mexicas y mayas como un dios del aire y un símbolo de bondad y luz. Es un ave venerada por su relación con la cosmogonía maya por su estrecha relación con el ritual de la primavera; su nombre tiene un significado ligado con lo sagrado y lo precioso. Pienso que darle cuerpo al canto de un ave es en realidad un gesto poético. Es lo que intento con esta obra. Hacer del sonido del canto de un quetzal una escultura que represente esas vibraciones que nos estimulan y nos conectan con un mundo mitológico, con la naturaleza del ensueño, con la vida como un canto.

EL OLOR DEL PINO ES LO QUE ESCUCHAS

Creo que en nuestra memoria todo olor tiene un sonido que lo acompaña. En la mía el olor a pino que inundaba el jardín de la casa de mi tía mientras jugaba me recuerda la voz de mi abuela materna a quien siempre visitaba en la azotea: el olor a pino y su voz eran lo mismo para mí, una emoción que ahora entiendo como sutiles caricias en una infancia desesperada. ****** Este proyecto nace por el deseo de aventurarme en el mundo microscópico de dedicatorias o anotaciones que generalmente hay en el reverso de las fotos familiares. Huellas que viven en un espacio que palpita oculto y silencioso. Al ampliar esos mínimos trazos cien veces a través de un microscopio electrónico podemos encontrar formas inesperadas, perspectivas inéditas. Vivimos en un mundo en el que habitan otros mundos. El universo infinito tiene su espejo en lo microscópico, algo evidente para seres privilegiados que lo han dicho a lo largo de la historia en diferentes culturas. ****** El olor a pino es lo que escuchas es una extensión de otro proyecto –Una isla hecha de agua. Ambos persiguen lo mismo, se afanan en mostrar los aspectos visuales de un mundo que nos está vedado sin el aporte de la tecnología. También tiene que ver con algo que me conmueve: el tomar consciencia de que en mis fotos familiares llevo el olor de mi pasado, un olor que evoca murmullos y sonidos de un tiempo ya distante pero que sigue siendo un eco en mi memoria, en mi cuerpo. Mucho de lo que me conmueve y emociona está en pocos gramos de materia. Universos enteros. Al final, parece que llevo las estrellas no solamente en mi consciencia, también habitan en lo que tomo y acaricio en la palma de mi mano, con el roce de mis dedos y con el silencio de mi mirada.

IMAGOMETRÍA CELESTIAL

La representación de las constelaciones son siempre abstracciones. Lo han sido en todas las culturas a lo largo de la historia ya que han servido para darle un sentido simbólico al firmamento y a su relación con el infinito y la imaginación humana. Esta serie está basada en el “Atlas Uranometría”, trabajo publicado por el astrónomo y abogado Johan Bayer en el siglo XVII. Una de las copias de este libro está en el Observatorio astronómico de Córdoba, Argentina; una joya sobre la intersección entre arte y ciencia ya que fue el primer Atlas en donde los dibujos abarcan toda la esfera celeste. De sus páginas, grabados originales sobre cobre, realizados por Alexander Mair, son de donde me he basado para la creación de este proyecto. En 1957 (coincidentemente el año de mi nacimiento) Jorge Luis Borges, junto a Margarita Guerrero, escribieron el “Manual de zoología fantástico” libro que posteriormente tuvo como título: “El libro sobre los seres imaginarios”. Textos en donde se habla sobre seres fantásticos que surgen de los mitos, los sueños, las pesadillas o la imaginación humana en diferentes culturas. “Imagometría celestial” nace a partir de estas fuentes. Las constelaciones presentes en esta serie son seres imaginados por mi mismo. Inexistentes, ficciones de mi propia mente. Constelaciones que solo giran alrededor de mi imaginación, abstracciones que podrían habitar un cielo infinito y personal. Cada constelación es fruto de la mezcla de otras, es la representación de la confusión y de la impureza. Nadie vio estas imágenes en los cielos de ninguna cultura, pero habitan sin duda en mis sueños, ahí donde anida mi deseo por darle sentido a un universo incomprensible e indiferente.

MÖBIUS

El proyecto que planteo es el de generar una “conciliación” simbólica entre dos formas distintas de representación de la realidad, abstracción / figuración, activando tensiones y creando relaciones entre ellas desde ópticas diametralmente opuestas. El interés que tengo es crear obras ambiguas e indeterminadas, abiertas a nuevos argumentos y posibilidades que permitan un diálogo inédito entre la pintura abstracta con claras referencias al concretismo y neoconcretismo latinoamericano y fotografías de mi autoría, usualmente retratos cargados de emoción, intensidad subjetiva y fuerte carácter lírico.

El fin de esta experiencia creativa es la de crear nuevos sentidos y asociaciones visuales que prefiguren nuevas sensibilidades que aporten una relectura de la historia visual de las ideas desde este lado del mundo, desde su historia y sus contradicciones.

KOAN

El koan, dentro de la filosofía Zen, es una pregunta sin solución lógica, tiene como objetivo romper las pautas normales de pensamiento e introducirse en una súbita conciencia de iluminación. Me permite hacer una reflexión visual a partir de fotografías astronómicas realizadas en el Observatorio de Córdoba, Argentina, el primer observatorio astronómico en el cono sur y, por lo tanto, el lugar en donde se registraron las primeras imágenes del espacio desde esta parte del mundo.

JERARQUÍAS DE INTIMIDAD

He intentado representar escenas cargadas de experiencias psicológicas significativas, “invistiéndolas,” (a través del nombre de la foto) de diálogos que son parte de un guion silencioso en películas aparentemente desconectadas. Un ensayo de imágenes cargadas de misterio y tensión que presentan un drama detenido e inquietante, en el que cada foto actúa como un instante de sueño alargado, y en el que figuras atemporales son como heridas de la memoria. En cada una de las imágenes el cuerpo visible y el objeto son vehículos para entrar en un mundo secreto pero brillante, abiertamente presentado, aunque encapsulado, negado a la caricia, pero ofrecido a la mirada, tal y como ocurre con la iconografía religiosa.  La puesta en escena presenta el tiempo del inconsciente con su libre asociación, sus anhelos y sus miedos; los actos humanos han sido entramados dentro de un mundo irreal y desfasado; la muerte vuelve de nuevo a escenificarse dentro del brillo sagrado de la lámina de oro.

OTRAS SERiES

…AN ISLAND MADE OF WATER

Everything, absolutely everything I do, I do it for that purpose. To be an island of water in a violent and calm sea. To become something that dissolves, to become part of the mind of the world. I need that adventure, the immense and profound experience of being shipwrecked and coming out unscathed.

Luis González Palma

With these words the Guatemalan author places us in front of a collection of images that summarise his reflection on the gaze, history, introspection and the representation of the non-visible. A meditative photography that plays with the senses and where the word takes centre stage, moving indistinctly between figuration and abstraction. Luis González Palma was born in Guatemala in 1957. After finishing his degree in architecture, his interest in art, painting and photography led him to delve deeper into these fields. His long career as a creator has led him to become one of the most relevant artists in Latin America. For this author, the poetic image is a ritual experience, a pause in time, a consolation. Mystery and astonishment sustain the visual adventure in which Luis González Palma navigates, diluting his gaze in an ocean of silence.

MĀYĀ

The project revolves around the idea of conceiving reality as illusion. We do not see what we see, we see what we need to see. All reality is an illusion and all representation will therefore be a double illusion.

A LIGHT THAT TREMBLES

The Moon, this celestial body, has not only illuminated the minds of scientists and astronomers throughout history, it has also been the source from which much poetry has sprung and has formed part of the symbolic imaginary since the beginning of humanity.

But the Moon is not only our celestial companion, it is, we could say, a living body, constantly changing, interacting with the Earth in a reciprocal way.

One example of this is its seismic activity. Ever since the US space programme touched lunar soil, several seismographs have been set up to record lunar seismic movements known as ‘lunamotos’. These movements can be shallow, medium-deep or deep. This means that our 4.51 billion-year-old satellite is still transforming. It is geologically active, i.e. a celestial body in constant evolution and change.

The idea of this project is to replace the place of the epicentres of the recorded lunamotos with a hidden sonority; transforming an act of energy release into one of symbolic and poetic character. To this end, the geographical references of the epicentres have been transferred to a card which, when perforated, activates the device of a music box.

THE WATER BONES

The idea is to create a work in communion with the wind and nature, where the subjectivity of the creator does not impose itself, where what is registered is the contingency of our own life. The evocation of a haiku, ‘bones of air, the hummingbird rests, the branch trembles’, serves as inspiration for this series.

AN ISLAND MADE OF WATER

There is always something beyond in every representation. Something that escapes us forever. Within this ‘beyond’ is the surface that every photograph contains, a space that, however minimal it may be, always hides something, harbours a mystery invisible to the naked eye, contains symbolic matter that records the traces of time, gestures and the tactile memory of our bodies. It is the container of a universe of eloquent but extremely subtle images.

In general it could be said that every image is a device permanently open to the imagination from which poetic/symbolic relations are established with the outside world, it is living matter, mutable, always in the process of change; an intermediary space, not only with our limited gaze, but also with our body, our gestures, our trace and our world. An open space to condense chance, always unpredictable.

On the other hand, every family photo (which is what counts in this project), concentrates our personal history and our emotional intimacy, contains an always enigmatic relationship. I say this because it is the receptacle of a ritual where the caress, the pressure of the fingers or the imprint of a kiss are recorded every time we touch them, caress them or brush them with our lips. With this project I try to make visible the invisible aspects that every photographic surface contains: traces that pulsate in each image, gestural aspects that we are unable to access when we see a photograph with the naked eye. The idea is to make visible through optical technology the tactile, gestural and corporal history concentrated in a photograph.

A STONE BIRD

To make two stories, two times, two distant situations coincide. To create a kind of ephemeral ceremony with the gaze: that of symbolically uniting two desires that wander through the world on different paths. To perceive in a brief moment the vestiges of a silent game, that of someone who is astonished by the encounter of an adult gaze with his childish gaze, the restless one, the one that carries the innocence of the world on its shoulders, the one that makes nature beat in our minds.

A gaze from which bridges, points of union, ephemeral contacts can be imagined. Encounters where secrets are told in silence, as if deep and ancient bonds were re-established. Encounters without pressure, devoid of spasms, where there is only a slight, almost imperceptible touch.

My quest is not only that of the encounter between two distant branches. My true quest is that of the encounter between my gaze and the miracle of life, between my work and the gaze of the spectator; two natures that come together through a visual and emotional experience charged with sensitivity. Like that of a blind man who deciphers a text by the touch of his fingers. My desire is to establish a poetic dialogue based on the unexpected, to generate an image that stimulates our imagination.

In the end, this project is a metaphor for the encounter with oneself and with the other, with the other, with what is different, with what is foreign and with what is one’s own. By the way, what does a stone bird dream about?

QUETZAL SONG

The dream world enriches our imagination. It has the capacity to generate moments of reverie, of profound contact with aspects of life that remain invisible. The song of a bird, something profoundly ephemeral, is part of it; it leaves a poetic imprint on those who listen to it, it is food for our spirit, a consolation, as it is a symbol of life, freedom and joy. The quetzal, a bird that lives in my country, Guatemala, has been considered since the ancient Mexica and Maya as a god of the air and a symbol of goodness and light. It is a bird venerated for its relationship with the Mayan cosmogony because of its close relationship with the spring ritual; its name has a meaning linked to the sacred and the precious. I think that giving body to a bird’s song is really a poetic gesture. That is what I am trying to do with this work. To make the sound of a quetzal’s song into a sculpture that represents those vibrations that stimulate us and connect us with a mythological world, with the nature of reverie, with life as a song.

THE SMELL OF PINE IS WHAT YOU HEAR

I think that in our memory every smell has a sound that accompanies it. In mine, the smell of pine that flooded the garden of my aunt’s house while I was playing reminds me of the voice of my maternal grandmother whom I always visited on the roof: the smell of pine and her voice were the same for me, an emotion that I now understand as subtle caresses in a desperate childhood.

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This project was born out of the desire to venture into the microscopic world of dedications or annotations that are usually found on the back of family photos. Traces that live in a hidden and silent pulsating space. By magnifying these minimal traces a hundred times through an electron microscope, we can find unexpected forms, new perspectives. We live in a world inhabited by other worlds. The infinite universe has its mirror in the microscopic, something evident to privileged beings who have said so throughout history in different cultures.

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The smell of pine is what you hear is an extension of another project -Una isla hecha de agua. They both pursue the same thing, they both strive to show the visual aspects of a world that is forbidden to us without the contribution of technology. It also has to do with something that moves me: the awareness that in my family photos I carry the smell of my past, a smell that evokes murmurs and sounds of a distant time but that continues to echo in my memory, in my body. Much of what moves and moves me is in a few grams of matter. Entire universes. In the end, it seems that I carry the stars not only in my consciousness, they also inhabit what I hold and caress in the palm of my hand, with the touch of my fingers and the silence of my gaze.

CELESTIAL IMAGOMETRY

The representation of constellations are always abstractions. They have been so in all cultures throughout history as they have served to give a symbolic meaning to the firmament and its relationship with infinity and the human imagination. This series is based on the ‘Atlas Uranometria’, a work published by the astronomer and lawyer Johan Bayer in the 17th century. One of the copies of this book is in the Astronomical Observatory of Córdoba, Argentina; a jewel of the intersection between art and science as it was the first Atlas where the drawings cover the entire celestial sphere. It is from its pages, original copper engravings by Alexander Mair, that I have drawn for the creation of this project. In 1957 (coincidentally the year of my birth) Jorge Luis Borges, together with Margarita Guerrero, wrote the ‘Manual of Fantastic Zoology’, a book that later had the title: ‘The book on imaginary beings’. Texts where they talk about fantastic beings that arise from myths, dreams, nightmares or human imagination in different cultures.

‘Celestial Imagometry’ is born from these sources. The constellations present in this series are beings imagined by myself. Non-existent, fictions of my own mind. Constellations that only revolve around my imagination, abstractions that could inhabit an infinite and personal sky. Each constellation is the fruit of the mixture of others, the representation of confusion and impurity. No one has seen these images in the skies of any culture, but they undoubtedly inhabit my dreams, where my desire to make sense of an incomprehensible and indifferent universe nests.

MÖBIUS

The project I propose is to generate a symbolic ‘conciliation’ between two different forms of representation of reality, abstraction / figuration, activating tensions and creating relations between them from diametrically opposed points of view. My interest is to create ambiguous and indeterminate works, open to new arguments and possibilities that allow an unprecedented dialogue between abstract painting with clear references to Latin American concretism and neo-concretism and photographs of my own, usually portraits charged with emotion, subjective intensity and strong lyrical character.

The aim of this creative experience is to create new senses and visual associations that prefigure new sensibilities that provide a re-reading of the visual history of ideas from this side of the world, from its history and its contradictions.

KOAN

The koan, in Zen philosophy, is a question without a logical solution, aimed at breaking the normal patterns of thought and entering into a sudden awareness of enlightenment. It allows me to make a visual reflection based on astronomical photographs taken at the Observatory of Córdoba, Argentina, the first astronomical observatory in the southern cone and, therefore, the place where the first images of space were recorded from this part of the world.

HIERARCHIES OF INTIMACY

I have attempted to depict scenes charged with significant psychological experiences, ‘invisibilising’ them, (through the name of the photo) with dialogues that are part of a silent script in seemingly disconnected films. A rehearsal of images charged with mystery and tension that present an arrested and unsettling drama, in which each photo acts as an instant of elongated dream, and in which timeless figures are like wounds of memory. In each of the images the visible body and the object are vehicles for entering a secret but brilliant world, openly presented, yet encapsulated, denied to the caress, but offered to the gaze, as is the case with religious iconography. The mise-en-scène presents the time of the unconscious with its free association, its longings and its fears; human acts have been woven into an unreal and outdated world; death is once again staged within the sacred glow of the gold leaf.

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